Sobre felicidad en Kant y Nietzsche.
Teniendo esto en cuenta y pensando que la eudaimonia (la buena vida) es el fin ultimo del hombre surge una pregunta ¿cómo es que llegamos a esa felicidad?. Por un lado voy a poner las teorías de Kant, que a grosso modo dice que la felicidad se da pero no es interna del hombre, ósea que no es algo que el hombre se de por si mismo. Y como contraste veré la teoría que Nietzsche propone, en la que el hombre pone sus propios valores, y la felicidad es uno de ellos.
Concepto de Felicidad
Kant define felicidad como “el estado de un ser racional en el mundo, al cual, en el conjunto de su existencia, le va todo según su deseo y voluntad; descansa, pues, en la concordancia de la naturaleza con su fin total que él persigue, y también con el fundamento esencial de determinación de su voluntad”. Un ser racional en el mundo es aquel que sigue las leyes morales por respeto a las mismas, entonces el hecho de pensar que le va todo según su deseo y voluntad es lo mismo a decir que le va todo según la voluntad que es sumisa a la ley moral es decir que todo va conforme a la ley moral.
En el caso de Nietzsche el camino a la felicidad es a través de la vida y del seguimiento de nuestros instintos, esto será posible a través de la vida que el sujeto (hombre) permita expresar mediante su propia voluntad. De lo anterior se podría sugerir que el hombre y su vida son dos cosas distintas, por lo que para evitar estas confusiones se debe aclarar que mientras el hombre, el ente concreto, se ve llevado a valorar sus acciones motivado por estímulos externos (moral, religión, sociedad, etc.) la vida misma, entendida como pura iniciativa y empuje vital (voluntad de poder), como ser y fundamento de aquel ente, se basta a sí misma, es decir, se lleva a cabo indiferente a dichos estímulos y no requiere de ellos ni de valoraciones de sí misma para orientarse. De esta manera, la vida del hombre pleno (es decir, del hombre feliz y libre) consistirá para Nietzsche en querer, por amor a uno mismo, lo mismo que quiere la vida, es decir, haciéndolo de tal manera que el propio querer no sea motivado por estímulos externos, sino que el querer como tal surja desde el interior de cada hombre, desde la vida misma de cada quien con el único interés de acrecentarse y superarse a sí mismo.
La propuesta kantiana tiene la cuestión de que el cumplimiento de la ley moral no siempre va de acuerdo a las afecciones del sujeto, esto es que, el sujeto puede no ser feliz solo por el hecho de cumplir con la ley moral, en caso por ejemplo de que alguna desgracia le llegue por el cumplimiento de la ley. Pero si este sujeto actúa en cumplimiento de la ley buscando su felicidad entonces no es moral, puesto que la ley misma debe ser fin de las acciones del sujeto racional, no un medio para una cosa mas.
¿Cómo, entonces se pide que se actúe con respeto a una ley moral si esta no garantiza la felicidad? Puesto que la ley moral y su imperativo categórico están en un ámbito trascendente y son necesarias, y ademas, se dan a conocer al sujeto por vía de la razón, la felicidad que podría darse por el cumplimiento de la ley seria trascendental (inteligible) una felicidad racional que tiene como casa la parte nouménica del hombre, esta por tanto seria una felicidad mas pura y mejor que la que se tiene en el mundo sensible
La felicidad para Nietzsche, consistiría entonces en el placer que se da con el aumento de la fuerza vital que hay en el sujeto y que es experimentado cuando se lucha contra el mundo por llegar a ser sí mismo, cuando se atreve con obstáculos y dificultades que aplastan a otros y vence, o cuando supera la adversidad, el dolor, y el sufrimiento que son inevitables y forman parte de la vida y no deben ser vistos de forma negativa, si no como una manera de acrecentamiento de la voluntad de vivir, cuando se es capaz de intentar y de crear nuevas maneras de ser, modos nuevos y, distintos de vivir y de ver las cosas.
Si al hombre le interesa encaminar su vida hacia la felicidad deberá poner más atención a lo que quiere la Vida en sí misma, deberá dejar de valorar desde afuera (sin estímulos externos) qué es lo mejor para la vida y permitir que la vida “naturalmente”, desde adentro, exprese sus necesidades de acrecentamiento. Sólo así se podrá lograr la felicidad al nivel de los “hombres buenos” nietzscheanos, al nivel de los nobles y fuertes que se sintieron y valoraron a sí mismos como “los felices” y “los libres”. Sólo así se podrá afirmar que, si la moral no es más que expresión de la voluntad, mi moral sólo puede ser lo que mi voluntad haya creado.
Espero te sirva
-Anonymous